Dentro de la programación del festival, pocas propuestas resultan tan desconcertantes y disfrutables como Jim Queen. El cineasta francés Marco Nguyen firma una comedia que se burla con inteligencia de la escena LGTBIQ+, tomando como punto de partida una epidemia ficticia que revierte por completo la orientación sexual de quienes la padecen.
La historia se sitúa en el activo ambiente gay de París. Su protagonista, Jim, descubre que ha contraído la Heterosis, una infección de transmisión sexual que provoca un giro inesperado: convierte a los homosexuales en heterosexuales. A partir de ahí, la película se convierte en una carrera frenética contra el tiempo para hallar una cura antes de que el fenómeno se extienda.
Un proyecto nacido de la experiencia personal
Nguyen, quien se reconoce abiertamente gay, explica que «hace tiempo que quería escribir sobre la comunidad gay, a la cual pertenezco». Su propia llegada a Francia representó una auténtica revolución, ya que pasó de vivir en una pequeña población francesa sin apenas referentes homosexuales a sumergirse en el submundo de la noche parisina. Fue un tránsito intenso: pasó de no salir apenas a hacerlo muchísimo y a descubrir un universo nuevo.
Ese choque le hizo ver que el colectivo tiene códigos, lenguaje y hábitos muy concretos. En lugar de limitarse a observarlo, Nguyen empezó a organizar fiestas que alcanzaron gran repercusión. Para promocionarlas realizó clips animados que también se volvieron virales. El éxito fue tan inmediato que una productora le propuso llevarlos al formato de largometraje. Junto a Simon Balteaux comenzó entonces a escribir el guion, partiendo de una pregunta muy concreta:
«Vamos a crear un personaje que sea la comunidad gay y vamos a pensar qué ocurriría si desapareciera».
El director espera, además, que esta cinta pueda servir «del tipo de referencia para alguien que yo no tuve cuando crecía», una declaración que refuerza la dimensión personal del proyecto.
El nombre de la enfermedad y su carga simbólica
El término Heterosis no es casual. Remite a la presión heteronormativa que ha sufrido históricamente el colectivo, pero también a un trauma mucho más reciente: la pandemia del VIH.
- Nguyen nació en 1982 y creció en plena crisis del sida.
- La enfermedad estuvo muy presente en los años 90 y marcó a toda una generación.
- El director quería referirse a aquella época, pero sin renunciar a la comedia.
El cineasta recuerda que resultaba «difícil no hacer referencias» a aquel contexto, aunque prefiere observarlo desde otra perspectiva, incluida la forma en que la propia comunidad rechazaba y discriminaba a quienes se infectaban. Su intención no es ofrecer un mensaje moral ni dictar cómo deberían hacerse las cosas, sino mantener viva la memoria. En ese sentido, asume el compromiso de lanzar un mensaje claro: «no nos hemos olvidado de lo que ocurrió».
Autocrítica, estética y presión por encajar
Más allá del humor absurdo, Jim Queen esconde una reflexión mordaz sobre las exigencias estéticas del entorno gay. Nguyen confiesa que él mismo terminó cediendo a esos mandatos:
«Yo me di cuenta de que yo mismo empezaba a ir al gimnasio para tener 24 abdominales, dejarme la barba, y creo que ahí aparece también una especie de autocrítica por ello».
Esa mirada juguetona y autocrítica se extiende a la propia comunidad, a sus ritos y a las conductas que se adoptan únicamente para encajar.
Una visión parcial que aspira a lo universal
El título del filme ya contiene un juego de palabras con algunos términos habituales dentro del colectivo. En palabras de Nguyen, la película es «mi visión de la comunidad gay». Reconoce que en ella no aparecen el resto de las letras del colectivo LTBIQ, pero confía en que la obra llegue a todos los públicos. Desea que en el futuro surjan películas similares protagonizadas por lesbianas o personas transexuales.
A su juicio, el proyecto demuestra que se puede escribir desde lo personal y lo particular y, aun así, alcanzar una dimensión universal. El director opina que dentro del colectivo LGTBIQ+ quedan muchísimas historias por contar:
«Hay muchísima creatividad e historias que todavía no se han escrito y espero que puedan ir haciéndose mientras van pasando los años».
Para quienes quieran profundizar en esta óptica, resultan muy recomendables algunas películas LGTBI de culto en DVD, así como títulos de comedia francesa que juegan con la identidad y la provocación. Tampoco faltan ensayos y testimonios en formato de libros sobre historia LGTBI que ayudan a contextualizar esta mirada tan personal. La cinta se proyectó el pasado jueves en Ses Voltes con la presencia del cineasta, y se ha convertido en una de las citas más comentadas del certamen.
Fuente de las imagenes: /jim-queen-una-satira-viral-sobre-el-universo-gay-que-invierte-la-realidad/