Enclavado en la montaña central leonesa, el pequeño pueblo de Barrillos de Curueño —apenas un centenar de vecinos— se transforma por completo una vez al año. Lo que parecía imposible en una localidad tan diminuta se ha convertido en una cita ineludible para la diversidad: La Cuireño. Teatro al aire libre, mercadillo artesanal, pasacalles coloridos, conciertos y una explosión de pluma rural dan vida a esta celebración autogestionada que demuestra que el Orgullo también existe lejos de los núcleos urbanos.

“En los pueblos también pasan cosas. No todo tiene que ocurrir en la ciudad”, reivindica Victoria, una de las impulsoras de la iniciativa, que este 2026 alcanzará su tercera edición después de congregar a cientos de asistentes en las dos anteriores.

La Cuireño es solo una pieza de un fenómeno mucho más amplio. Forma parte del mapa interactivo “Plumas de pueblo”, una herramienta impulsada por el Proyecto Hortensia (de LaIntersección) junto al antropólogo Paulino Ramos, que reúne más de un centenar de iniciativas LGTBI en el ámbito rural español. Desde festivales hasta marchas del Orgullo, pasando por romerías queer, los proyectos abarcan localidades que van desde A Coruña hasta Menorca. En su versión actual, el mapa muestra alrededor de setenta proyectos, aunque sus creadores adelantan que en los próximos días se sumarán varias decenas más. El objetivo es claro: romper estereotipos sobre la vida de quienes escapan de la norma en el mundo rural.

La Cuireño: tradición, innovación y espacio seguro

Este encuentro autogestionado persigue un doble propósito. Por un lado, visibilizar que “se puede vivir a gusto en el pueblo y ser uno mismo”. Por otro, dinamizar una zona especialmente castigada por la despoblación, más allá de las fiestas patronales. Para lograrlo, las actividades mezclan lo clásico y lo contemporáneo: desde talleres de jotas y ganchillo que recuperan la tradición, hasta el original discofútbol, un partido en el que cada jugada debe ir acompañada de un baile.

Victoria confiesa que al principio dudaba de cómo reaccionarían los vecinos. La sorpresa ha sido positiva. “Las paisanas están haciendo ganchillo porque han querido, para decorar. Están súper contentas”, señala. Pero La Cuireño no solo busca reunir a miembros del colectivo; también lanza un mensaje a quienes aún permanecen en el armario, especialmente personas mayores: “Queremos que sepan que aquí y en otras iniciativas tienen un espacio seguro para encontrarse”. Detrás de esta fiesta hay una figura simbólica: el antiguo sastre del pueblo, sobre quien corrían habladurías acerca de su orientación sexual. “Qué pena que tuviera que llevarlo en silencio. Ojalá esto no tenga que volver a suceder”, reflexiona Victoria.

Asociación Plural LGTBI Mancha Centro: una década tejiendo redes en Ciudad Real

En el sur de la comunidad, desde hace diez años, la Asociación Plural LGTBI Mancha Centro trabaja con la misma filosofía. Con sede en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), organizan actos reivindicativos, charlas y actividades culturales durante todo el año, no solo en el mes del Orgullo. Koali Martín Consuegra Martín del Campo, integrante de la asociación, explica que nació con la idea de “no tener que ir a todo a Madrid”, en un contexto donde, por ejemplo, no existía ningún grupo de apoyo para personas con VIH en toda Castilla-La Mancha.

“Es una red asociativa y de familia elegida”, afirma Koali, quien destaca cómo con el tiempo se han ido desmontando prejuicios sobre la realidad LGTBI en la comarca. Recuerda que una de sus primeras concentraciones apenas reunió a “cuatro gatos”: “A la gente le daba mucho miedo acercarse, incluso quienes no eran del colectivo temían que se les relacionara con una asociación LGTBI”. Aunque los delitos de odio siguen aumentando, ese miedo inicial se ha ido diluyendo.

La Benéfica: cultura, diversidad y ruptura de la metronormatividad en Asturias

No todos los proyectos del mapa son explícitamente LGTBI. Algunos, como La Benéfica, en L''''Infiestu (Piloña, Asturias), abordan la diversidad de forma transversal. Este antiguo teatro abandonado, que cumple cien años en 2026, fue recuperado hace cinco por una asociación cultural impulsada por, entre otros, el cantante Rodrigo Cuevas. Álex Martínez, mediador cultural de la asociación, explica que no han celebrado un Orgullo como tal, sino que “todas las actividades mezclan lo tradicional y lo contemporáneo, y están atravesadas por la diversidad”.

Martínez, que reside en esta localidad de unos dos mil habitantes, trata de desmontar el relato de la “metronormatividad”, la creencia de que las vidas LGTBI solo pueden vivirse plenamente en la ciudad. “Aquí la vida es bastante amable”, afirma, gracias al alto nivel de asociacionismo y participación ciudadana de la zona. Frente al fenómeno del “sexilio” —el desplazamiento forzado de personas LGTBI fuera de su lugar de origen—, este mediador defiende la reivindicación de “yo simplemente quiero ser como soy aquí, y que nadie me juzgue”.

Por eso, La Benéfica se centra en “generar espacios de encuentro y confluencia, donde se entrena la empatía”. Más que reivindicar exclusivamente la identidad, Martínez prefiere poner el foco en “de qué manera la comunidad LGTBI también aporta al pueblo”. Además, participa en el proyecto BajoTeja, que acompaña a colectivos LGTBI que, más allá de organizar orgullos, “conectan con sus entornos de diferentes maneras”. Un ejemplo es la colaboración con la asociación Ciclo Pulga para crear un “archivo queer asturiano” a través de las artes y los lenguajes contemporáneos, dejando claro: “Estamos presentes aquí y siempre lo estuvimos”.

Los retos específicos de la diversidad en el mundo rural

Vivir en un pueblo también implica desafíos particulares para gays, lesbianas, bisexuales y personas trans. Martínez señala varios:

  • Desconocimiento médico sobre problemas de salud sexual.
  • Movilidad y aislamiento: en localidades pequeñas, dispersas y con escaso transporte público, tener coche se convierte en una necesidad para ligar o conocer a otras personas.
  • Soledad más acuciante: quienes no tienen vehículo o carné pueden experimentar un aislamiento mayor, un problema que afecta a todos los habitantes del pueblo, pero que se agrava con la capa LGTBI.

Koali, desde Herencia (Ciudad Real, unos 8.000 habitantes), coincide plenamente. “Cuando intentas crear una familia elegida o simplemente ver a gente igual que tú, si no tienes coche ni carné, no puedes generar esas redes de apoyo. Necesitas la intimidad en persona que a nivel digital no se logra”. De hecho, Plural LGTBI Mancha Centro atrajo desde sus inicios a muchas personas que, más que activismo, buscaban “generar relaciones afectivas y vínculos” en una comarca donde no hay bares de ambiente y las aplicaciones o redes sociales son el único canal para conocer a otros miembros del colectivo.

Otro problema citado es la falta de referentes cercanos. No se trata de “un famoso de la tele”, sino de “tu panadero que te da el pan cada día, que es visiblemente LGTBI, que hace su vida en el pueblo y quiere quedarse”. En cuanto a los prejuicios, Koali matiza: “No creo que haya una mentalidad más cerrada, sino que la información llega más tarde. Eso, unido a la falta de referentes visibles, provoca que los mitos se sigan propagando y que haya personas con los mismos estigmas que en la Transición”.

Ventajas de vivir en el pueblo para el colectivo LGTBI

A pesar de los obstáculos, Koali no ha querido mudarse a una gran ciudad. “La calidad de vida es mucho más alta. Hay opción de vivienda, los productos básicos y el ocio son más accesibles”. Y destaca un arma de doble filo: “Toda la gente te conoce”. “Eso puede servir para expandir rumores de forma negativa, pero también para que, como persona del colectivo, te protejan porque eres la familia de X, el nieto de X”.

En definitiva, desde León hasta Menorca, pasando por Ciudad Real y Asturias, las iniciativas LGTBI rurales demuestran que la pluma no entiende de tamaños ni de distancias. Que la diversidad también anida en los pueblos, y que cada vez más personas deciden quedarse o volver para construir espacios donde ser uno mismo sin tener que renunciar a la tranquilidad, la naturaleza y la comunidad.

Fuente de las imagenes: /la-espana-rural-da-un-paso-al-frente-mas-de-un-centenar-de-proyectos-lgtbi-florecen-en-los-pueblos/