El conocido poema de Philip Larkin, Annus Mirabilis, sitúa en 1963 el momento en que todo cambió: la publicación sin censura de El amante de Lady Chatterley y el primer álbum de los Beatles marcaron un antes y un después. Esa misma chispa revolucionaria late en El público secreto, la ambiciosa obra del escritor y periodista británico Jon Savage, que recorre la historia de la cultura popular a través de la mirada de sus protagonistas LGTBIQ+. El libro propone una lectura apasionante: la liberación sexual de gays y lesbianas se refleja y se impulsa gracias a un puñado de artistas y obras que desafiaron las normas de su época.

"Lo de acostarse con gente empezó / en 1963 / (más bien tarde para mí): / cuando levantaron la prohibición de Chatterley / y los Beatles grabaron su primer elepé." — Philip Larkin

Un viaje por la historia del pop y la disidencia sexual

La portada de El público secreto está presidida por Little Richard, y desde ese primer capítulo el lector se sumerge en un torrente de nombres que marcaron hitos: James Dean, Sal Mineo, Andy Warhol, Dusty Springfield, Janis Joplin, los sastres mods, The Kinks, The Rolling Stones, The Beatles y su mánager Brian Epstein, Village People, Rock Hudson, New York Dolls, Joe Dallesandro… La lista incluye también a muchos heterosexuales —el propio Larkin lo era—, porque la historia de la ambigüedad y la androginia en la cultura popular es, en realidad, una historia colectiva.

  • Little Richard: pionero del rock and roll y figura abiertamente ambigua en los años 50.
  • James Dean: símbolo de rebeldía y fragilidad que cautivó a adolescentes de todo el mundo.
  • Dusty Springfield: voz soul atormentada y secreta, ícono de la lucha interna de muchas mujeres.
  • Brian Epstein: el mánager que moldeó a los Beatles y sufrió el chantaje homófobo.
  • Village People: la apoteosis del orgullo gay en la era disco.

Jon Savage: del periodismo musical a la gran historia cultural

Jon Savage no es un autor cualquiera. Su carrera arrancó en el periodismo musical, pero pronto se orientó hacia la historia cultural de la juventud y la música. Es el responsable de la célebre biografía de los Sex Pistols, England''''s Dreaming, y del ensayo sobre 1966, 1966: The Year the Decade Exploded. En 2018 se publicó en España Teenage: La invención de la juventud, donde analizaba cómo el concepto de adolescente fue moldeado por el romanticismo del siglo XIX, la sociedad de consumo, el trauma de las guerras mundiales y la llegada de la radio y los tocadiscos a los hogares de clase media. El público secreto retoma ese hilo y explica la liberación gay como una consecuencia directa de la eclosión de la adolescencia como fenómeno cultural en la primera mitad del siglo XX.

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¿Cuándo comenzó realmente la liberación gay en la cultura pop?

Si Larkin señalaba 1963 como el año del cambio, Savage apunta a 1967 como el hito simbólico para la liberación homosexual en el ámbito cultural. «En 1957 ya hubo un paso importante en el Reino Unido con el Informe Wolfenden, que recomendó despenalizar parcialmente las relaciones consentidas entre hombres. Eso empezó a mover los cimientos. En 1964 aparecieron dos libros que retrataban de forma diferente el mundo homosexual masculino. Y en 1967 el Gobierno británico aplicó por fin las recomendaciones del informe. Lo más trascendental fue que acabó el chantaje, un problema terrible que había arruinado muchas vidas. A Brian Epstein, por ejemplo, le hicieron chantaje», explica Savage.

La conversación con el autor transita con soltura desde el análisis histórico hasta el relato personal. Preguntado por la ausencia de Elton John en las páginas del libro, responde con su característico humor: «Aparece una vez, pero no más porque no me gusta. Me parece horroroso. No lo necesito para contar lo que quiero. Esto no es una enciclopedia de gays y lesbianas. Ese libro ya lo escribió Martin Aston (Breaking down the walls of heartache), y es muy valioso».

De Valentino a James Dean: la androginia como poder

Savage compara el impacto de las estrellas de entreguerras con las de los años 50 y 60. «Valentino y James Dean nos parecen muy diferentes porque la forma de actuar de Valentino es de otra época, nos queda lejana. Pero hay algo que los une. A menudo, las grandes estrellas de la cultura popular han tenido un aura de ambigüedad y androginia. De Marlene Dietrich se pensaba que era lesbiana porque llevaba pantalones. Valentino parecía homosexual porque se maquillaba y usaba joyas. Y su estrellato empezó por un hecho clave: las chicas lo adoraban. Ellas lo querían así: nada macho, sensible, un poco femenino. Con James Dean pasó exactamente lo mismo». La comparación con Dusty Springfield es antitética: «Marlene era una mujer divertida y retadora. Dusty, en cambio, era una chica torturada que lo pasaba mal».

"Las chicas lo adoraban. Eran las chicas las que lo querían así, nada macho, sensible, un poco femenino." — Jon Savage sobre Rodolfo Valentino

Rolling Stones: el espejo de una generación

Uno de los ejemplos más reveladores que ofrece El público secreto es la evolución de los Rolling Stones. En la página 308 aparecen descritos tres veces seguidas. En 1963 eran «ariscos, desaliñados, delincuentes». En 1967 los califica como «elegantes, afeminados y callejeros». Y más adelante se les reconoce por su «pelo largo, ropa elegante, lenguas afiladas y una creciente androginia». Savage señala que su mánager, Andrew Loog Oldham, los moldeó a su imagen y semejanza: «Andrew descubrió el mundo gay en Londres y se volvió muy amanerado. A Mick le encantaba y copiaba todos sus gestos». Aunque Jagger y su banda se acostaban con mujeres, su apariencia animó al público a experimentar con ideas sobre el género y la apariencia. Para quienes quieran explorar la música de esa época, enlaces recomendados:

El momento bisagra en la vida de Savage

«Para mí hubo otro momento clave», confiesa Savage. «Vi una película llamada The War Game, de Peter Watkins, un documental que simulaba la caída de una bomba atómica en una ciudad inglesa. Salí del cine con una sensación de desengaño terrible. Todo me parecía un engaño: lo que decían mis padres, lo que decían mis profesores… Pensé por primera vez que todos deberíamos vivir en la manera en que deseamos». Esa revelación personal conecta con el espíritu del libro: la cultura pop no solo entretiene, sino que ofrece un espejo donde reconocerse y la libertad de imaginar otras formas de ser.

Fuente de las imagenes: /la-transformacion-cultural-del-pop-identidad-genero-y-libertad-sexual/